Escuchar a las personas que no están de acuerdo con usted…

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Escuchar a las personas que no están de acuerdo con usted…

¿No equivale tu trabajo a una gota en el océano? Me lo preguntaba un amigo, después de impartir cursos de integridad y buen gobierno a los técnicos palestinos en Ramallah. Esta pregunta es importante. La asistencia técnica que llega desde Holanda y Europa cuesta mucho dinero. Siempre se reducen a intervenciones de corta duración. Las circunstancias de Holanda y de un país como Palestina, no se parecen en absoluto, están a millas de distancia. ¿Que podrían aprender los Palestinos de mí? Bastante mucho. En las evaluaciones, los participantes acaban nombrando a la integridad como un tema nuevo y fundamental. La honestidad, la transparencia, la justicia y el coraje, son ahora sus valores morales: Una guía para sus acciones. También sus dilemas no se apartan mucho de los existentes en otros países, también en España. ¿Usted habla con su colega? ¿Usted se atreve a preguntar a su jefe sobre su actuación contra una decisión incorrecta? ¿Ejecutará, a continuación, una orden que está en contra de sus propios valores? ¿Acabará firmando una transacción sospechosa o no?

¿Qué es lo bueno del buen gobierno e integridad?  En cada país donde trabajo hablamos el mismo idioma respecto de los valores y los dilemas. La integridad se tiene que demostrar en nuestras acciones. ¿Podríamos dar cuenta y explicarlo, o no? Por supuesto que las circunstancias en Palestina y otros países son muy difíciles. La resistencia de aquellos que están en el poder es persistente. Sin embargo, como un participante me dijo, esperamos hasta que los ‘hombres viejos’ ya no pueden más y se morirán. Entonces, solo entonces, es cuando aparece nuestra oportunidad, nuestro momento. Lo mismo que en Holanda, cuando empezamos en los años noventa con el programa de integridad. La puya y la incomprensión sobre un enfoque suave se pusieron de nuestra parte. Ahora, curiosamente, la integridad llena las agendas. Las personas que han cometido errores, por fin llegarán a los tribunales.

Ahogarse

El océano es una buena metáfora. Desde hace años la corrupción y mal gobierno están entre las noticias calientes del día. Muy amenazantes, eso sí, para aquellos con poder que siempre arreglan sus negocios en oscuro. Los documentos de Panamá son un ejemplo. En otro orden de cosas, el gobierno brasileño debería dimitir en pleno por el escandalo de Petrobas y las protestas de la calle. También ocurre con el actual gobierno auto-proclamado, que está luchando con el problema de corrupción mientras que un ministro reciente se vería obligado a dimitir. En España el Partido Popular en el poder está cada vez más cercado por las resoluciones judiciales en toda una serie de casos corruptos. Mal para su imagen en las elecciones en junio. La lista es larga. El escape se hace cada día más difícil. Entonces, ¿quién se está ahogando?

En el cumbre de la anti-corrupción en Londres declaró la directora Lagarde del FMI: “Quiero que la transparencia e integridad sean parte sistemática en nuestra inspección de los países”. Buenas palabras, desde luego, pero cuando en estos países no no trabajan los técnicos bien formados, que han implementado la integridad en sus organizaciones, solo en este caso, el FMI será impotente.

Creciente es el número de las islas de integridad. Es parte de mi trabajo hacerlas emerger. Palestina ya pertenece a este grupo. Lo que es muy satisfactorio… le dije a mi amigo.

Henk Bruning